El objetivo de este estudio histológico era evaluar la osteointegración de los implantes de titanio cuyas superficies fueron tratadas con diferentes métodos en cerdos enanos.
Se evaluaron seis superficies diferentes: SLA-Ti5 (aleación de titanio, arenado utilizando óxido de aluminio y grabado utilizando ácido nítrico y fluorídico); SLA-Ti4 (titanio comercialmente puro (CP)-Ti, arenado utilizando partículas grandes de arenilla de óxido de aluminio además de grabado ácido con ácido clorhídrico/sulfúrico); HA (CP-Ti, arenado utilizando hidroxiapatita además de grabado con ácido nítrico); DAE (aleación de titanio, doble ácido grabador utilizando ácido fluorhídrico además de ácido clorhídrico y sulfúrico); ASD-Ti5 (aleación de titanio, sedimentación anódica provocada); ASD-Ti4 (CP-Ti, sedimentación anódica provocada). Se utilizó un escáner microscópico electrónico para evaluar la superficie microtopográfica. Se detectó la composición de los elementos de la superficie mediante EDS (espectroscopio de dispersión de energía). Se insertaron seis implantes (uno por grupo) en cada tibia proximal de dos cerdos enanos y se dejaron inmersos durante tres meses.
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Leer másRepasar el estado actual del proceso de comunicación entre los profesionales de clínicas y laboratorios, así como encontrar las claves para mejorarlo a través de mensajes adecuados y adaptados a los nuevos soportes que han irrumpido en los últimos años, junto a una mayor exigencia de los pacientes, fueron los temas que se abordaron en el encuentro organizado por GACETA DENTAL y en el que participaron el Dr. Andrés Sánchez Turrión, profesor titular de Prótesis Estomatológica en la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y miembro del Comité Científico de GACETA DENTAL; el Dr. Benjamín Serrano Madrigal, médico estomatólogo, doctor en Odontología en la UCM; el Dr. Jesús Peláez Rico, profesor asociado del departamento de Prótesis Bucofacial de la UCM; Bettina Cortés, directora del Laboratorio Dental Cortés Bergmann; Román Barrocal, director y gerente del Laboratorio Rab Dental y miembro del Comité Científico de GACETA DENTAL; Pedro Herrera Torres, gerente y director técnico de Prótesis del Sur y vicepresidente de la Asociación Científica para la Divulgación de la Prótesis Dental (Acaden) y Antonio Resino, Digital Restoration & Sales Specialist Manager de Henry Schein.
La aparición de medios de comunicación alternativos, tales como el whatsapp, los emails o la fotografía digital, de los que no se disponía tradicionalmente, es uno de los factores que ha contribuido a cambiar las relaciones entre los profesionales del laboratorio y los odontólogos. Pero no es el único. Como aseguró el doctor Andrés Sánchez Turrión estas relaciones pueden depender, en principio, del tamaño y los miembros concretos de cada laboratorio. «Hasta ahora nosotros siempre funcionábamos con las recetas protésicas, aunque de vez en cuando se hablaba personalmente. Eso hoy ha cambiado mucho porque la relación es bastante más personal y disponemos de unos medios con los que no contábamos antes y que facilitan que en casi todos los trabajos termines hablando personalmente con el técnico de laboratorio. Más allá de eso, la comunicación dependerá del entendimiento que se produzca entre ambos y de las propias características del trabajo».
A este respecto, y según el doctor Benjamín Serrano Madrigal, «cuanto mayor es el tamaño del laboratorio más difícil es establecer una relación personal con el protésico», si bien reconoce que, «en la actualidad y en líneas generales, esta es más personal ahora que hace unos años», condición cada vez más imprescindible en su opinión «porque los trabajos han cambiado radicalmente».
Bettina Cortés, directora del Laboratorio Dental Cortés Bergmann, sí asegura haber notado un cambio. «Cuando empecé a trabajar había clínicos con los que no era posible hablar, todo se producía a través de la enfermera, faltaba la comunicación. Creo que hoy en día es mucho más fluido, hablamos muchísimo más, pero sí es verdad que cuando tengo que tomar una decisión importante sobre un trabajo prefiero siempre poder comunicarlo, tomar las decisiones conjuntamente. También es cierto que hay clínicos con los que es más sencillo hablar y otros con los que es imposible, por lo que los whatsapp y los emails ayudan muchas veces para recibir una contestación en algún momento».
Por el contrario, en opinión de Román Barrocal, director y gerente del Laboratorio Rab Dental, los avances tecnológicos en la comunicación ayudan «pero la relación del clínico con el laboratorio antes era todavía más estrecha de lo que es ahora. Mi laboratorio es pequeño y yo siempre he insistido mucho en que los clínicos lo visitaran y vieran su funcionamiento y, a su vez, a mí me ha tocado bajar mucho a clínica, ver cómo estaban las pruebas. Antes había una relación mucho mayor de la que hay ahora. Hoy en día, evidentemente, nos mandan las imágenes y, a veces, ni hablamos y ahí acaba el contacto. Esa relación personal ahora mismo es menor que la que teníamos hace quince o veinte años. Por contra ahora es, evidentemente, más didáctica».
De izda. a dcha., Benjamín Serrano Madrigal, Jesús Peláez Rico, Román Barrocal y Antonio Resino.
Por su parte, para el gerente y director técnico de Prótesis del Sur, Pedro Herrera Torres, si bien la relación dependerá mucho de qué interlocutor haya a cada lado, la comunicación hoy en día fluye. «Muchas veces hablamos de la comunicación entre clínica y laboratorio como si fuera un descubrimiento al que queremos llegar, cuando es algo cotidiano que vivimos día a día. La relación entre personas que quieren trabajar y alcanzar un objetivo con un buen trabajo siempre es buena, luego podremos llegar al éxito o no y habrá que ver cuál de los dos que baila ha fallado el paso. Pero no se busca el error, se busca ver qué ha pasado, qué tenemos que subsanar y cómo llegar al objetivo. Ese es el éxito».
En este punto del encuentro, los diferentes representantes, tanto de la clínica como del laboratorio, se refirieron a un tercer factor que hace que en la actualidad las relaciones entre los dos ámbitos hayan experimentado también ciertos cambios. Y ese factor es para todos ellos la transformación que ha experimentado en los últimos tiempos la figura del paciente, cuyas posibilidades de acceso a una información cada vez más amplia, por ejemplo a través de Internet, ha provocado que sus exigencias sean muy elevadas.
«Hoy en día todos perseguimos la excelencia, pero el mejor trabajo a veces es frustrante porque cuando clínico y técnico coinciden en qué es lo mejor, el paciente llega a decir que no está de acuerdo», aseguró Herrera Torres.
A dicha cuestión se refirió también Román Barrocal insistiendo en que la cantidad de información a la que el paciente tiene acceso ha hecho aumentar sus peticiones, «hoy en día hay publicidad, el paciente consulta en Internet…, la fuente de información ha cambiado, lo que ha tenido como consecuencia que el paciente llegue a pedir materiales concretos como el circonio».
Para el doctor Andrés Sánchez Turrión «ha llegado un momento en el que las exigencias del paciente son tan altas que al profesional, tanto al clínico como al laboratorio, le vuelven loco. Eso es lo que hay que cambiar. En la actualidad, y con todos los medios que tenemos a nuestro alcance, terminamos haciendo una prótesis mejor y más bonita, pero menos a gusto de los pacientes».
De la misma opinión se mostró Bettina Cortés, para quien «las pretensiones de los pacientes han cambiado mucho, antes no decían lo que querían, se fiaban más».
No obstante, el doctor Benjamín Serrano Madrigal aseguró a este respecto que «el protésico y el clínico podemos estar de acuerdo, pero la referencia personal que cada paciente tiene de su cuerpo es suya, no se la puedes cambiar. La imagen corporal de cada uno es su imagen personal y eso tenemos que atenderlo. No es que yo o el protésico digamos que ha de ser así. El que tiene que decir si está bien, dentro de la estética, tiene que ser el paciente. Y si no estás de acuerdo tienes que decir que no le puedes hacer ese trabajo, pero no saltártelo a la torera».
En este sentido, el doctor Jesús Peláez Rico quiso poner sobre la mesa el hecho de que «nos referimos a la comunicación entre los técnicos del laboratorio y el clínico y nos falta una tercera pata que es el paciente. Muchas veces este habla directamente con el laboratorio para comunicarle lo que quiere. Al final, en numerosas ocasiones los errores de tratamiento, sobre todo en el sector estético, son un problema de comunicación, nos olvidamos del paciente. El problema es que los técnicos no están muy acostumbrados a tratar con este nuevo estilo de pacientes que son muy exigentes. Es algo complicado porque además requiere que el técnico les dedique parte de su tiempo».
A este respecto, Bettina Cortés afirmó que «al final nosotros agradecemos que el paciente se desplace al laboratorio porque si finalmente tienes que repetir un trabajo es donde sí que pierdes tiempo. Esas sesiones con el paciente en las que tomamos fotografías y grabamos todo lo que aportan me parecen muy interesantes».
El encuentro, centrado en el tema de las relaciones entre clínicos y protésicos, reunió a destacados profesionales de dichos ámbitos.
Del mismo modo, Román Barrocal constató que «la relación con el paciente siempre ha sido muy importante. Lo que ocurre es que para nosotros antes este era un nombre o un número. Ahora, al ponerle cara y verle en el laboratorio, hemos ganado mucho, tenemos más datos. Muchas veces nos los remitís desde las clínicas porque necesitan resolver una serie de dudas en cuanto a materiales que les tenemos que solucionar en el laboratorio. Que venga el paciente y podamos charlar con él nosotros lo vemos muy interesante».
Como consecuencia de todo lo comentado hasta este momento del encuentro, el doctor Andrés Sánchez Turrión insistió en que entonces «lo que había cambiado no era la relación entre clínica y laboratorio, sino entre el paciente y el clínico. Antes el 80% de los tratamientos que aplicabas le iba bien al paciente o, por lo menos, quedaba con un grado de satisfacción medio relativo, pero hoy alcanzar su grado de satisfacción es complicadísimo, sobre todo, cuando se trata de estética. Y es que lo que ha cambiado es la exigencia del paciente que, al final se la acabas transmitiendo al laboratorio. En este punto, llega un momento en el que no encuentras soluciones, porque en el fondo se puede trabajar muy bien y los profesionales pueden ser muy buenos, pero hay cosas que no tienen solución porque aquí los milagros no existen. Se complica mucho, pero no solo por el paciente, sino por el entorno del mismo. En definitiva, las relaciones entre el profesional clínico con el laboratorio han variado mucho, son mucho mejores, utilizamos toda la tecnología moderna, pero los requerimientos de aquel que acude a la clínica son los que nos han llevado a ese tipo de cambios».
A todo ello, el doctor Serrano Madrigal quiso aportar el hecho de que «vivimos en el mundo de la inmediatez, todo lo queremos para mañana y muchas cosas no se pueden lograr. Eso juega también en nuestra contra. No obstante, quizá también esté en nosotros el enseñar y educar a los pacientes por medio de la comunicación. Hay una parte que es receptiva a los cambios».
Como profesional del laboratorio, Pedro Herrera Torres aseguró al respecto que «los pacientes lo que quieren es, sobre todo, comunicar cuáles son sus expectativas. No solo es importante que vengan y les veamos, sino realizar lo que en la clínica, en determinadas ocasiones y por falta de tiempo, no se lleva a cabo. Hay un tratamiento para cada paciente y tenemos los medios para atenderlos. Además, hoy en día tenemos solucionado el problema de la inmediatez gracias a la digitalización de los laboratorios. Hay que comunicar, porque al paciente no le podemos cambiar».
Leer másEn el campo de la Odontología, las manos son nuestros instrumentos principales, de ellas nos servimos para realizar todos y cada uno de los procedimientos. Ya lo decían Aristóteles: «la mano es el instrumento de los instrumentos» y San Agustín: «si precisas una mano, recuerda que tengo dos».
Con la mano, ya desde el inicio en la etapa fetal y del recién nacido, comienza a marcarse la evolución psicomotriz del niño gracias al desarrollo de la acción de «pinza» con los dedos. Es el avance fundamental que le abre a un mundo de posibilidades, con el cual toca, explora, descubre y aprende.
En la evolución y desarrollo de la mano se establecen unos patrones funcionales que, desde la década de los 50, describió Napier 1956 (1).
Los patrones funcionales se clasifican tradicionalmente en:
a) Agarres de fuerzas: donde los dedos están flexionados en las tres articulaciones. El objeto se encuentra entre los dedos y la palma, el pulgar se aduce y queda posicionado sobre la cara palmar del objeto, con una ligera desviación cubital y dorsiflexión para aumentar la tensión de los tendones flexores.
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Leer másLa Odontología es una disciplina quirúrgica que utiliza una amplia gama de biomateriales (1). Sin embargo, dependiendo de las propiedades de sus estructuras físicas y químicas, algunos de estos tienen ventajas considerables para aplicaciones definidas (1), por lo que hay que distinguir entre la multitud de cerámicas disponibles en el sector.
Se utilizan fundamentalmente cerámicas técnicas de óxidos (óxido de aluminio, óxido de zirconio). El zirconio Y-TZP tiene propiedades especialmente adecuadas para el comportamiento de los tejidos biológicos (1, 2).
La cerámica Y-TZP, que se utiliza en los implantes Soft Tissue level de TBR, proporciona, además de una alta biocompatibilidad, propiedades químicas, físicas, y el núcleo térmico mecánico, que son de gran interés para la Implantología dental. Por lo tanto, cumple con los criterios de la ISO 13356 y la Sociedad Americana para Pruebas y Materiales (ASTM F 1873) (1-3).
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Leer másEl servicio de Cirugía Maxilofacial del Hospital General Universitario de Castellón ha denunciado casos de «mala praxis» que han tenido que solucionar de pacientes procedentes de la cadena marquista Idental y de la franquicia Vitaldent en la provincia de Castellón.
Ambas cadenas han derivado pacientes a la sanidad pública al presentarse complicaciones tras la realización de determinados tratamientos. Según el servicio de Cirugía Maxilofacial del citado hospital, todas las actuaciones con pacientes en el ámbito odontológico requieren una atención continuada, y que el profesional tenga los conocimientos necesarios para tratar cualquier contratiempo que pueda surgir tras el tratamiento. El servicio de Cirugía Maxilofacial puntualiza que remitir a un paciente a la Seguridad Social para que terceros resuelvan el problema supone un coste económico al erario público, y por ello anuncia que procederán a poner en manos de la inspección médica toda la información y a activar «el mecanismo de compensación económica de la asistencia hospitalaria necesaria para resolver la situación derivada de su actuación sobre el paciente».
El Consejo General de Dentistas de España, que ha tenido acceso a esta información mediante un escrito remitido por la Gerencia del Departamento de Salud de Castellón al Colegio Oficial de Dentistas de Castellón, considera inadmisible que se produzcan este tipo de situaciones en las que, en determinadas clínicas de cadenas marquistas y franquicias, se acometan cirugías (algunas incluso con carácter docente) sin que sean capaces de resolver los problemas que puedan acontecer por complicaciones surgidas tras estas intervenciones. Además, que se envíe a los pacientes a la Seguridad Social de manera sistemática para su resolución implica un importante coste que recae íntegramente sobre los contribuyentes, lo cual es a todas luces inaceptable puesto que los responsables de estas cadenas ya han percibido el importe que costaba la intervención.
Leer másEl Juzgado de lo Penal número 6 de Tenerife ha condenado a la protésico dental María Eugenia Campoo, expresidenta del Consejo General de Protésicos Dentales de España y del Colegio de Protésicos Dentales de Tenerife, por un delito de intrusismo profesional tras considerar probado que llevó a cabo «actos profesionales propios de la profesión de odontólogo o médico estomatólogo», pese a carecer de la titulación académica y oficial exigida. María Eugenia Campoo ha sido condenada a la pena de seis meses de multa a razón de 10 euros diarios –1.800 euros– tras la querella interpuesta por el Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife.
La jueza considera probado que la acusada «tomó personalmente las medidas de la boca» de un paciente para fabricar una prótesis, y posteriormente «le adaptó» ella misma la prótesis «sin supervisión alguna de odontólogo o médico estomatólogo», lo que constituye el citado delito por el que ha sido condenada.
La sentencia alude a la Ley 10/86 de 17 de marzo, sobre odontólogos y otros profesionales relacionados con la salud dental, donde se especifica que «la actuación del protésico ha de ser en todo caso conforme a las indicaciones y prescripciones de los médicos estomatólogos u odontólogos» a quienes en exclusiva corresponde, entre otras funciones, la prescripción y adaptación de prótesis. También hace referencia al Real Decreto 1594/94 (arts. 6-7) que desarrolló lo dispuesto en la citada Ley, con especificación más detallada, delimitando el ámbito profesional de ambas profesiones acorde con sus funciones.
Así pues, si el único profesional que puede prescribir y adaptar una determinada prótesis dental es el médico estomatólogo u odontólogo, «la encausada ha suplantado» esta función y por ello su actuación «se halla penada por el artículo 403 del Código Penal».
La condenada puede apelar esta sentencia en el plazo de 10 días a partir del siguiente desde su notificación ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.
Tanto el Consejo General de Dentistas de España como el Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife califican como muy graves todas las acciones o prácticas que puedan ser constitutivas de un delito de intrusismo profesional, puesto que quien comete este tipo de delitos en el sector odontológico está poniendo en serio riesgo la salud de los pacientes.
En este caso concreto, consideran especialmente grave y condenable el hecho de que la encausada haya ocupado cargos de máxima responsabilidad en el sector de los protésicos dentales, puesto que debe conocer a la perfección más que nadie cuáles son sus atribuciones y competencias como protésico dental.
Estas dos entidades profesionales vuelven, a tenor de esta nueva sentencia, a solicitar un cambio normativo que traiga consigo el endurecimiento de las penas por delitos de intrusismo profesional, para que estas sean disuasorias y no se ponga en peligro la salud de los pacientes.
Leer más—Hace unos meses, en A Coruña, fue nombrada presidenta de la SEOP. ¿Cómo asume esta etapa al frente de la organización?
—Como dije cuando asumí el cargo, ha supuesto un gran orgullo pero, al mismo tiempo, una gran responsabilidad. He estado trabajando en la junta directiva de la Sociedad desde el año 2007 y cuento con un gran equipo que estoy segura que me hará mucho más fácil lograr los retos que nos hemos planteado.
—¿Dónde nace su relación con la SEOP?
—Cuando cursaba el primer curso del Máster de Odontopediatría en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y asistí al primer congreso de la SEOP en Sevilla solicité el alta como socio, era el año 1990. Desde el principio fue para mí un objetivo formar parte de una sociedad científica fundada en 1974. En el año 2005 pasé a ser socio numerario.
A partir de este momento empecé a colaborar de forma activa en las acciones formativas que desarrolla la SEOP. En este sentido, he formado parte del comité científico y, en otras ocasiones, del comité organizador de las Jornadas Anuales de Pediatras-Odontopediatras, Jornadas de Jóvenes Odontopediatras y en la reunión más importante de los odontopediatras que es el Congreso Nacional.
En el año 2007 entré a formar parte de la junta directiva de SEOP como vocal y en el 2009 era la secretaria de la junta directiva, cargo que he ocupado hasta 2014 que presenté mi candidatura a la presidencia. Desde entonces hasta hoy he ocupado el cargo de presidente electo.
—¿Qué objetivos se ha marcado de cara a sus años como presidenta? ¿Seguirá una línea continuista respecto a su antecesora, la Dra. Olga Cortés?
—La Dra. Olga Cortés y yo hemos llevado una trayectoria paralela dentro de la SEOP. En estos dos últimos años, ella como presidente y yo como vicepresidente hemos trabajado juntas compartiendo los mismos objetivos. Algunos de estos, que se marcaron en su presidencia, deben continuar ya que son a largo plazo. Dos años de trabajo intenso no son suficientes cuando te planteas unos objetivos ambiciosos, pero su labor continuará.
Además, la Dra. Olga Cortés continúa formando parte de la junta y sé, porque ella me lo ofreció, que será un gran apoyo en mi presidencia.
Como objetivos de esta nueva junta están, en primer lugar, consolidar las líneas establecidas por la junta saliente en cuanto a difundir la imagen de la sociedad y desarrollar las colaboraciones pactadas con los colegios profesionales, con otras sociedades científicas odontológicas y médicas. En este sentido, quiero destacar el convenio firmado con SEPA y la colaboración con la AEP (Asociación Española de Pediatría).
Otro objetivo importante es impulsar el desarrollo de la especialidad en Europa. Para ello debemos trabajar no solo desde España, colaborando con el Consejo General de Dentistas, sino también desde instituciones europeas como la EADP (European Association of Paediatric Dentistry) donde la SEOP es representante de la Odontopediatría española.
Otro de los objetivos que me he marcado es acercar la formación de calidad a los socios, y establecer canales fluidos de comunicación entre estos y la junta directiva.
Pero no podemos olvidar a nuestros pacientes y sus padres. En este sentido, queremos que la Odontopediatría y los cuidados para la salud bucodental lleguen a los padres a través de revistas de difusión general como «Ser padres», «Mi bebé», así como a los niños mediante charlas en los colegios.
—¿Quiénes le acompañan en la nueva junta directiva de la SEOP?
—Además de la doctora Olga Cortés, como presidente saliente, componen la nueva junta, la Dra. Mónica Miegimolle, vicepresidente; la Dra. Eva Martínez, secretaria; la Dra. Filomena Estrela, tesorera y los doctores Abel Cahuana, Antonia Alcaina y José del Piñal, vocales.
El presidente del comité científico es el Dr. Miguel Hernández, donde también están las doctoras Asunción Mendoza y Elena Vidal. Es una junta que combina una larga experiencia y un prestigio reconocido dentro de la Odontopediatría con gente joven que debe liderar el cambio generacional.
—¿En qué momento actual se encuentra la sociedad que preside?
—Aunque la Sociedad Española de Odontopediatría es una sociedad madura –se fundó en el año 1974–, mantiene la ilusión y las ganas de trabajar intactas. Queremos que la Odontopediatría ocupe el lugar que le corresponde dentro de la Odontología y que, de la misma manera que ocurre en otros países europeos, en Estados Unidos y numerosos países de Hispanoamérica, sea reconocida como una especialidad con mayúsculas.
—¿A qué retos se enfrenta la Odontopediatría?
—Uno de los principales es la formación del odontopediatra. En mi opinión tiene que ser una formación reglada y de calidad. Otro reto importante es el reconocimiento de la Odontopediatría a nivel institucional.
—¿Cuáles son las principales áreas de interés para los profesionales de este campo?
—Una de las principales áreas de interés, y que nos diferencia de las otras especialidades o campos de conocimiento de la Odontología, es el manejo de la conducta, los aspectos psicológicos del paciente infantil.
Un área dentro de la Odontopediatría que está despertando un interés especial es la Odontología materno-infantil y todo lo relacionado con la prevención. No podemos olvidar que la prevención más efectiva es la que afecta al paciente infantil.
—¿Qué cualidades debe tener un buen odontopediatra?
—Partiendo de la premisa de que es una especialidad vocacional, lo segundo y no menos importante es la formación, con unos adecuados contenidos teóricos, pero sobre todo práctica. El paciente infantil que vemos en la consulta puede ser desde un lactante hasta un adolescente, esto implica un periodo de la vida en continuo cambio, donde las cosas que sirven para una determinada edad, no solo en cuanto a un tratamiento dental sino en cuanto a la forma de dirigirte a ese paciente, cambian.
—¿Está bien contemplada la Odontopediatría dentro de la formación de grado?
—En mi opinión la formación en Odontopediatría en el grado es adecuada para un generalista y para tener una visión global de la especialidad. Pero hablar de ‘ser odontopediatra’, implica una formación a un nivel superior.
—¿Y en lo que respecta a formación de postgrado y continua?
—La formación postgraduada que se imparte en la universidad española es una formación de calidad no solo a nivel clínico sino también en su lado investigador. En cuanto a la formación continua, hay de todo. Este es un aspecto importante dentro de la SEOP. La sociedad, a través de sus reuniones anuales, así como de sus cursos de formación continuada y de cursos avalados, intenta que la información de calidad e impartida por los mejores especialistas pueda llegar a los socios. Desde la junta intentamos recoger las inquietudes y necesidades de los socios en cuanto a su formación y trasladarlas a nuestros encuentros anuales como las Jornadas de Pediatras-Odontopediatras, Jóvenes Odontopediatras o al Congreso Nacional.
En las Jornadas de Pediatras-Odontopediatras, de las cuales ya hemos celebrado 16, se abordan aspectos relativos al paciente infantil que son punto de encuentro de estas dos profesiones.
Las Jornadas de Jóvenes Odontopediatras tratan de fomentar la vocación en Odontopediatría a los recién licenciados o a los alumnos de los últimos cursos. Por otro lado, los alumnos de máster o estudios postgraduados de las universidades españolas tienen en estas jornadas una oportunidad única de conocerse y de exponer las investigaciones que se desarrollan en sus respectivos centros, mediante conferencias libres, que son expuestas y defendidas por los propios estudiantes. Hasta la actualidad se han llevado a cabo, por parte de la SEOP, 15 Reuniones Anuales de Jóvenes Odontopediatras.
La Dra. Paola Beltri dictando una conferencia durante las Jornadas de Pediatría-Odontopediatría organizadas por la SEOP.
—¿Qué particularidades presenta el paciente infantil frente a otros pacientes en la consulta?
—En primer lugar, el paciente infantil no acude de forma voluntaria. Muchas veces no entiende de la necesidad de realizar un tratamiento. Como ya he comentado el odontopediatra trabaja con pacientes desde los cero años hasta la adolescencia con todo lo que implica no solo de crecimiento y desarrollo físico sino también de desarrollo psicológico.
Además de estas particularidades, el odontopediatra trabaja con pacientes con necesidades especiales y tenemos que adaptarnos también a esas necesidades.
—¿Qué papel juegan los padres de sus pacientes en la consulta?
—Un papel importantísimo pues el niño no viene solo a la consulta. Unos padres motivados por la salud bucodental de su hijo lo traerán a la consulta para que comprobemos su estado de salud y utilicemos las medidas preventivas adecuadas con el fin de mantener la salud.
Los padres, sin querer, transmiten a sus hijos su miedos, y, entre estos, no es infrecuente el miedo al dentista. En ocasiones, la primera visita al odontopediatra es una visita de urgencia como consecuencia de un traumatismo o una infección. Esto genera en los padres una gran tensión y, a veces, sentimiento de culpabilidad. Contra todo esto, tenemos que luchar.
Por todo esto, el tratamiento del paciente pediátrico en la consulta dental se realiza en ocasiones sin la presencia de los padres. En la mayoría de ocasiones la separación del niño de sus padres es lo mejor, no solo para él sino también para sus progenitores. La mejor satisfacción para los padres es ver salir a su niño sin una lágrima y con sus dientes en perfecto estado.
—¿Están bien adaptadas las clínicas al paciente infantil?
—En cuanto a la adaptación de las clínicas, los odontopediatras saben cómo adaptar sus consultas, no es tan difícil, se necesita capacidad de empatía y, por otro lado, pensar en su seguridad. La consulta dental no es un parque de atracciones, pero no podemos evitar que en ocasiones los niños tengan que esperar. Tenemos que procurar que esa espera sea entretenida, pero no solo para ellos pues los niños no vienen solos.
En lo que se refiere a los recursos humanos no solo el odontopediatra sino todo el personal de la clínica debería tener una formación adecuada para poder trabajar con el paciente infantil.
—Aunque acaba de asumir el cargo, ¿de qué logros estaría más orgullosa al término de su mandato?
—De que los miembros de la SEOP se sientan orgullosos y representados por su sociedad, de impartir una formación continuada de calidad accesible a los socios, de que la Odontología materno-infantil llegue a todos los pacientes pediátricos y, algo inalcanzable, sería el reconocimiento europeo de la especialidad de Odontopediatría.
Nacida en… Alicante.
Estado civil… Casada.
Aficiones… Pasear por la sierra, el mar, navegar.
Deportes… Natación, tenis, correr.
Un libro… El que estoy leyendo: «El pez en el agua».
Música… Desde Puccini hasta el reguetón, depende del momento y del lugar.
Viajes en cartera… La costa azul.
—¿Por qué nace el proyecto PHYTECH, cuál es su principal objetivo?
—Aunque los implantes óseos, dentales y ortopédicos tienen una elevada tasa de éxito, su fallo supone un impacto muy elevado. La investigación actual en implantes óseos se centra en mejorar su funcionamiento, desarrollando nuevos biomateriales que mejoren la integración del tejido alrededor del implante y con funcionalidades añadidas como una menor adherencia bacteriana. Las infecciones asociadas al uso de implantes constituyen una de las complicaciones más serias que pueden presentarse en Implantología, especialmente cuando se trata de pacientes ancianos. Así, el proyecto PHYTECH nace con el objetivo de desarrollar nuevos implantes con superficies bioactivas mediante el recubrimiento de la capa superficial con myo-inositol hexafosfato (IP6) que mejore las funcionalidades de los implantes actuales.
—¿Qué aspectos fundamentales aborda?
—La superficie desarrollada con nuestro proyecto pretende mejorar la integración del tejido alrededor del implante y disminuir el riesgo de infecciones.
—¿Qué organizaciones participan en el proyecto?
—El proyecto nace fruto de la colaboración público-privada entre dos empresas biotecnológicas españolas (Laboratoris Sanifit y Numat Biomedical), la Universitat de les Illes Balears (UIB) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), perteneciente al Instituto de Salud Carlos III.
Numat Biomedical, entidad coordinadora del proyecto, tiene una amplia experiencia en el desarrollo de biomateriales avanzados que mejoren la regeneración ósea, como prótesis, implantes dentales, material quirúrgico o para ingeniería de tejidos. Se ha encargado de la optimización de las superficies y de la coordinación de los estudios de eficacia y seguridad in vivo.
Laboratoris Sanifit ha sido responsable de la fabricación y el control de calidad del fitato y de la esterilización de las superficies de titanio modificadas.
El grupo de investigación de Terapia Celular e Ingeniería Tisular (TERCIT) del Instituto de Investigación en Ciencias de la Salut (IUNICS) de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) se ha encargado de realizar los experimentos in vitro con células óseas y del análisis de las muestras obtenidas de los experimentos in vivo con animales.
La Unidad de Caracterización de Superficies y Calorimetría, ubicada en la Universidad de Extremadura, de la ICTS NANBIOSIS (infraestructura del CIBER-BBN), ha llevado a cabo los ensayos de composición superficial mediante técnicas de caracterización de superficies (XPS y ToF-SIMs) y análisis de la respuesta microbiana de las superficies desarrolladas.
—¿Con qué financiación y ayudas han contado para llevar a cabo esta investigación?
—El proyecto se ha financiado con el programa INNPACTO, del Ministerio de Economía y Competitividad, con un presupuesto total de 671.036 euros.
—¿Qué cualidades y beneficios se persiguen para el diseño y desarrollo de nuevas superficies para implantes?
—La superficie de los implantes se ve expuesta directamente al organismo, por lo que la investigación actual en la ingeniería de superficies implantables se enfoca a mejorar la interacción entre el material y la materia viva. La modificación superficial es una estrategia habitual para mejorar la biocompatibilidad y la capacidad osteoconductiva de los implantes óseos. Los cambios de topografía a nivel micro y nanoscópico se utilizan frecuentemente para mejorar la oseointegración de los implantes de titanio (Ti). Sin embargo, la superficie del Ti solo es bioinerte, por lo que la investigación actual se centra en conseguir, mediante la modificación de la naturaleza química superficial, que superficies virtualmente inertes se vuelvan bioactivas, es decir, que muestren una interacción positiva con la diferenciación del tejido óseo que conduzca a una mayor adhesión e interconexión a lo largo de la interfase implante-huésped. Además, el desarrollo de superficies bioactivas puede suponer una puerta abierta para el uso de implantes óseos en pacientes con calidad ósea deficiente (por ejemplo, en pacientes diabéticos u osteoporóticos), que actualmente se ven privados de esta tecnología.
Otro de los problemas que deben ser solucionados para conseguir optimizar los resultados del tratamiento con implantes, son las infecciones asociadas a su uso, que surgen cuando el material es colonizado por microorganismos, los cuales llegan a formar sobre él biocapas que no son controlables por el sistema inmunológico y difícilmente con antibióticos. Las infecciones constituyen una de las complicaciones más serias que pueden presentarse en Implantología, especialmente cuando se trata de pacientes ancianos.
Investigadores del grupo de Terapia Celular e Ingenieria Tisular de la UIB y representantes de las empresas Numat Biomedical y
Laboratoris Sanifit. Arriba, de izquierda a derecha: Marta Monjo, Joan Perelló y Bernat Isern. Abajo, Joana Maria Ramis y Alba Córdoba.
—¿Qué es el fitato y cuáles son sus funciones?
—El myo-inositol hexafosfato (IP6), también llamado ácido fítico o fitato, es una molécula abundante en semillas de vegetales y legumbres. En concreto, los granos contienen entre el 1,5 y el 6,4% de su peso seco como IP6, en su mayoría asociados con iones de calcio y magnesio. También está presente en todos los órganos y los tejidos de los animales en forma ionizada. No es sintetizada por los animales superiores, sino que se origina en la ingesta alimentaria de materia vegetal.
Se han descrito diferentes funciones biológicas para el IP6. Es importante destacar que actúa como un potente inhibidor de la cristalización de sales de calcio (calcificaciones), también ha sido descrito como un antioxidante (inhibidor de la formación de radicales hidroxilo), e incluso como un componente de prevención del cáncer de colon. Los inhibidores de la cristalización son sustancias que se adsorben sobre la base de las caras del cristal, evitando o reduciendo su desarrollo. Por la misma razón, la presencia de las sustancias adsorbidas en las caras del cristal también puede inhibir su disolución.
Además, estudios previos realizados en colaboración entre Sanifit y la UIB descubrieron que el IP6 funciona como un inhibidor de la resorción ósea en modelos animales de la osteoporosis, y constituyen uno de los fundamentos científicos del proyecto PHYTECH. El IP6 se adsorbe en la superficie de la hidroxiapatita (constituyente mineral del hueso) y permite reducir la pérdida progresiva de masa ósea. Junto con este mecanismo, también se ha descrito un efecto del IP6 a nivel celular sobre los osteoblastos. Se ha demostrado que el IP6 inhibe la mineralización de osteoblastos in vitro sin dañar/afectar la matriz extracelular ni la expresión de la fosfatasa alcalina. Por otra parte, el IP6 también se ha mostrado que inhibe la osteoclastogénesis, es decir, la formación de las células que intervienen en el remodelado óseo. Adicionalmente, los polifosfatos han mostrado efectos antibacterianos, inhibiendo el crecimiento de diversas bacterias.
—¿Qué otros materiales se suelen usar para la regeneración del hueso?
—En lo que se refiere a otras superficies bioactivas que estén comercializadas, estas se basan en recubrimientos de fosfatos cálcicos y favorecen la oseointegración de los implantes, pero no tienen otras funcionalidades.
—En este sentido, ¿qué ventajas aporta el fitato?
—Con el recubrimiento con fitato pretendemos además disminuir el riesgo de infecciones.
—¿Qué respuestas se han abordado en el proyecto PHYTECH frente a las infecciones de los nuevos materiales desarrollados para implantes?
—El proyecto PHYTECH ha estudiado el efecto de las superficies desarrolladas sobre la adhesión bacteriana y la formación de biofilms en dos cepas de microorganismos.
Si bien se podría pensar que un recubrimiento que favorece la adhesión y proliferación de células eucariotas como este debería hacerlo también frente a las células bacterianas.
Pero, sin embargo, al menos para las dos cepas analizadas, hemos comprobado que este recubrimiento no facilita la formación de biocapas respecto a la superficie del titanio.
—¿Cómo resumiría los principales logros del proyecto?
—El consorcio público-privado ha desarrollado nuevos implantes de titanio uniendo ácido fítico a su superficie que estimulan la células óseas y disminuyen la adhesión bacteriana.
—¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta la investigación en el campo de la Implantología?
—En el campo dental, destacaría como principal desafío el desarrollo de implantes que disminuyan el riesgo de periimplantitis.
• Licenciada en Farmacia por la Universitat de Barcelona (UB), y en Bioquímica por la Universitat de les Illes Balears (UIB).
• Doctorada con mención europea por la UIB. Postdoctorado en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular-Farmacia de la UB y en el ‘The Wellcome Trust/Cancer Research UK Gurdon Institute of Cancer and Developmental Biology’ de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).
• Directora de I+D e investigadora sénior en la empresa Numat Biomedical SL desde junio de 2009 a diciembre de 2014.
• Actualmente es investigadora postdoctoral en el grupo de Terapia Celular e Ingenieria Tisular del IUNICS-UIB y Profesora asociada en el Departamento de Biología Fundamental y Ciencias de la Salud de la Universitat de les Illes Balears (UIB).
Entre mis muchas manías sexagenarias todavía no figura la de ponerme a contar letras para determinar qué vocablo castellano es el más largo, pero me han soplado al oído que en el diccionario de la RAE ninguno supera a electroencefalografista, que utiliza veintitrés fonemas para definir a este profesional de lo sanitario que interpreta el gráfico de las descargas eléctricas de la corteza cerebral registrado por el electroencefalógrafo.
Por el contrario, la más corta puede ser cualquiera de las que solo tienen una letra –como la preposición a, o la conjunción y, por ejemplo– aunque para buena parte de los mortales la más corta de todas es, sin duda, la palabra vacaciones.
Detrás del chiste que supone tal afirmación hay una fórmula no matemática que viene a demostrar que a medida que un humano cumple años la duración de las vacaciones, aun siendo la misma, se hace cada vez más corta. Parece un absurdo, una paradoja, pero dentro del disparate que implica esa aseveración es una ley real que tiene su comprobación empírica.
De niños, en la infancia, las vacaciones se hacen eternas –al menos se hacían interminables en mi época, cuando el veraneo abarcaba casi los tres meses del estío– hasta el punto de llegar a desear la vuelta al colegio. Que ya es querer cosas raras. En la primera parte de la adolescencia, es decir, en plena pubertad, los ligues del verano encogían algo la duración de esas amplias vacaciones, pero no tanto como para preferir seguir más tiempo en el pueblo o en la playa en lugar de regresar a casa. Luego posiblemente podrías pasarte el resto del año con la nostalgia de lo vivido en el verano, pero en vivo y en directo, permanecer más tiempo del debido fuera del hábitat natural, ni de broma. Llegada la juventud, el verano es más rápido, sí, pero por mucha diversión que haya lejos de la casa familiar, los compañeros de la universidad y los inseparables del barrio tiran mucho.
Mas, amigo, eso está bien hasta que a los pocos años llega la etapa de la madurez –o llegaba, que hoy parece que la cosa de la sensatez, en muchos casos, va con retraso– y toca ponerse a trabajar –aunque hoy esto del empleo también es un tema lento para los jóvenes–, entonces es cuando el tiempo de las vacaciones comienza a menguar. Y eso que los primeros años laborales se toman con la ilusión de lo nuevo y además el bolsillo empieza a permitir algún lujo en la vida, lo que contribuye a que el final del veraneo se perciba como la recuperación de los números verdes en la cuenta corriente.
Sin embargo, superando los cuarenta la sensación de acortamiento temporal de las vacaciones crece año a año, en una progresión geométrica negativa que en un alarde jacarandoso podría llevarnos a dar por cierta la relatividad einsteniana que se produce entre el tiempo veraniego –el periodo de la vacación– y el espacio vacacional, o lugar donde disfrutamos de ese tiempo. Ya lo dijo el sabio físico para explicar su teoría: «Cuando un hombre se sienta con una mujer bonita durante una hora, parece que fuese un minuto. Pero déjalo que se siente en una estufa caliente durante un minuto y le parecerá más de una hora. Eso es la relatividad». O sea que, ante el veraneo, el cincuentón y el adolescente son la chica y la estufa de Einstein.
Y luego está eso que han dado en llamar el síndrome o depresión postvacacional, también muy relativo, pues su nivel de afectación es tanto mayor cuanto más provecta es la edad del afectado. ¿Cómo combatirlo? Con relativa normalidad. Siguiendo otra de las máximas del físico alemán –»La mente es igual que un paracaídas, solo funciona si se abre»–, se trata de abrir la sesera para rescatar el ánimo de los años juveniles y recuperar la ilusión que supone el regreso a las situaciones agradables tras las vacaciones: los compañeros y colegas. Por ejemplo, la fiesta de entrega de los premios Gaceta Dental es una excelente referencia. Te ofrece la ocasión para el reencuentro con amigos y conocidos en un ambiente desenfadado en el que comentar las vacaciones vividas. Una buena forma de alargarlas en el tiempo mediante el recuerdo y la evocación del gozado kit kat agosteño en la mejor compañía.
Leer másMiembros de la Junta del Colegio de Dentistas de Almería.
Bajo el título de «Un paso más hacia la Odontología del Futuro», el Colegio de Dentistas de Almería celebró su Curso de Verano a principios de julio. El cuadro de ponentes lo compusieron: el Dr. Javier García Jerónimo, quien habló de «Biocerámicos. Nuevas perspectivas en Endodoncia»; el Dr. Tony Flichy de «Implantes inmediatos: pautas de estandarización según la evidencia científica»; el Dr. Raúl Caffesse de «Cirugía periodontal regenerativa: de dónde venimos y a dónde vamos»; la Dra. Aina Mesquida de «Cirugía guiada y tecnología 3D en Implantología»; el Dr. Miguel Ángel González Moles de «Lesiones orales potencialmente malignas y cáncer oral»; el Dr. José Larena-Avellaneda de «Síndrome de boca ardiente»; el Dr. Lino Esteve de «Implantología 2016: tendencias en investigación, diseños y técnicas»; el Dr. Ramón Asensio de «Restauraciones estéticas sobre dientes e implantes» y el Dr. José Luis Calvo de «¿Cómo proteger el bundle bond en implantes post-extracción?».
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