La Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) celebró en Palma su Reunión Anual, como cada cuatro años, junto a la organización portuguesa homónima (SPOP), en lo que vino a ser la tercera edición de la Reunión Ibérica de esta disciplina odontológica.
Mesa inaugural del encuentro celebrado en el Palacio de Congresos de la capital balear.
La inauguración oficial corrió a cargo de la doctora Isabel Maura, presidenta del Congreso SEOP Palma; el Dr. Guillerm Roser, presidente del Colegio de Dentistas de Baleares; Patricia Gómez, consejera de Salud de Islas Baleares; la Dra. Paola Beltri, presidenta de SEOP, y el Dr. Luís Pedro Ferreira, presidente de la Sociedad portuguesa. Tras sus intervenciones, tomó la palabra el Dr. Pere Riutord, encargado de pronunciar la conferencia inaugural que llevó por título «La sonrisa definitiva».
La cita científica, que reunió a medio millar de profesionales, contó con un programa científico con mesas redondas sobre temas como Pacientes Especiales: TEA, proyectos solidarios, materiales dentales, odontobebés o Pediatría-Odontopediatría; ponencias diversas; talleres prácticos, un curso para higienistas y una sesión de casos clínicos interactivos.
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Leer másEs muy probable que esta carta que ahora lees haya perdido parte de su sentido, pero la escribo desde el inmediato dolor que me ha producido la muerte de José María (Íñigo), un gran profesional y mejor persona. Muy grande.
Hubo quien dijo de él que era distante, e incluso antipático. Erraba quien así pensaba, porque, ante todo, José María era entrañable, cercano, campechano, divertido y un cascarrabias gracioso. Esa distancia que podrían achacarle era, simplemente, timidez. Una cualidad, esta, que perdía en cuanto comparecía ante el público o se ponía delante de un micrófono o una cámara. Pocas personas, como José María, han sido tan buenas comunicadoras ni tan próximas, cualquiera que fuera la audiencia a la que estuviera dirigiéndose.
Algunos de los que leáis ahora estas líneas comprenderéis mis reticencias y evasivas a responderos cuando me preguntabais directamente si padecía alguna enfermedad. Siempre lo llevó con reserva, discreción y sigilo, y si él no quería que se supiera ningún derecho tenía yo a hacerlo público, ni siquiera íntimamente.
Compartimos muchas buenas comidas. No entendía el minimalismo gastronómico por muy maximalista que fuera la técnica empleada en la preparación de un plato. Donde estuvieran un chuletón, un plato de cuchara o unos chipirones… En el vino era selectivo, adoraba el champán, el Ruinart Rosé, especialmente. El tabaco no le gustaba, aun así llegamos a compartir algún que otro habano para alargar la charla. Porque, por encima de todo, lo mejor de José María era la conversación. Compartimos largas sobremesas, hablando del bien y el mal, de política y música, de la (su muy querida) familia o (puf) de la profesión. Y como era un manantial de anécdotas graciosas, algunas hasta surrealistas –su etapa de domador de leones junto a De la Quadra Salcedo en el circo de Ángel Cristo, su miedo a ponerse delante de un morlaco cuando ejerció de torero o su condición de homeless en un comedor social de Düsseldorf en un festival de Eurovisión–, no era extraño que se escapase una carcajada. Aunque miedo, miedo el que tenía al dentista: «Cierro los ojos y me llevan de la mano al sillón», me decía.
Se nos quedó pendiente el bacalao portugués a la brasa que ya nunca podremos compartir en casa. Al final, esas son las cosas que más duelen, las que no has podido llevar a cabo con las personas que aprecias. Sobrellevó con entereza los años difíciles en que parecía no existir profesionalmente, hasta que, afortunadamente para todos, su buena y gran amiga Pepa Fernández le recuperó para su programa Hoy no es un día cualquiera.
Hoy, cuando escribo esto, desgraciadamente, no es un día cualquiera. Es un día más triste y más gris –luce el sol– que otro cualquiera. Siempre tendré presente el honor que supuso para Gaceta Dental contar con José María como presentador en la ceremonia de entrega de nuestros premios durante las últimas cinco ediciones. Fue un honor y un auténtico placer disfrutar de su presencia.
Aunque ahora me invade mucha tristeza, me quedo con esas confidencias que compartimos en nuestros periódicos encuentros; las más de las veces ante una buena comida. ¡Qué grande has sido, José María!
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Leer másSegún la OMS, el tabaco mata cada año a más de 7 millones de personas, de las que más de 6 millones son consumidores del producto y alrededor de 890.000 son no fumadores, pero están expuestos al humo de tabaco ajeno. El tabaco tiene numerosas consecuencias para la salud bucodental. Es el principal factor de riesgo del cáncer oral. En España se registran alrededor de 7.000 nuevos casos de cáncer oral al año y mueren 1.500 personas por esta causa.
Su relación con la enfermedad periodontal está científicamente demostrada, considerándose que multiplica entre 2 y 7 veces el riesgo de padecerla (dependiendo de la cantidad fumada y los años en el hábito de tabaquismo). Además, produce alteración del olfato y del gusto, altera la saliva, predispone a las infecciones y dificulta la cicatrización de las heridas en boca, empeora el pronóstico de los implantes, mancha los dientes y favorece la halitosis (mal aliento).
Desde el Consejo General de Dentistas de España se apoyan todas las iniciativas que fomenten que la población española no adquiera el hábito de fumar, así como aquellas encaminadas a ayudar a los que fuman a dejarlo.
Los datos de la Encuesta Nacional de Salud reflejan que en España casi un 30% de la población adulta es fumadora, es decir, 11’5 millones de españoles fuman. Concretamente, existe el doble de fumadores hombres que mujeres. En cuanto a la edad, los que más fuman en España son los adultos con edades comprendidas entre los 24 y los 34 años. Por el contrario, entre los mayores de 65 años es donde se percibe un menor número de fumadores.
Con estos datos cabe destacar que, como consecuencia del tabaco, cada año pierden la vida en nuestro país alrededor de 60.000 personas. De hecho, el 50% de los fumadores muere prematuramente, con una esperanza de vida de 14 años inferior a la media.
Esto se debe a la multitud de enfermedades que provoca el tabaquismo: patología respiratoria, patología cardiovascular, patología renal, patología neurológica, además de ser un importante factor de riesgo para muchos tipos de cáncer.
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Leer másEl COEM, a través de su Fundación (FCOEM), ha editado el cuento «Vamos al dentista con Drakulín», para concienciar a los niños de la importancia que tiene la higiene bucodental para su salud. Así, mediante la lectura y el juego, el organismo pretende hacer llegar al público infantil su mensaje de prevención y salud bucodental. De la mano de los autores Alida Moi, Luis Barrera y Christoph Härringer, esta historia nace con el objetivo de ayudar a los niños a afrontar su primera visita al dentista, así como lograr que reconozcan al odontólogo como un amigo que les ayuda a tener una boca sana.
Además, esta iniciativa tiene fines solidarios, pues la intención es poder financiar futuros proyectos de la FCOEM. Desde esta entidad se trabaja de forma constante para acercar la salud bucodental a los menores, buscando que aprendan a adoptar hábitos saludables mientras se entretienen.
En este sentido, el COEM y la FCOEM, quiere recordar que es fundamental seguir hábitos de vida saludables, como cepillarse los dientes tres veces al día con una pasta fluorada, usar seda dental, un buen colutorio, limpiarse la lengua en cada cepillado, controlar el consumo de dulces y refrescos y acudir a las revisiones con el dentista, al menos cada seis meses.
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Leer másDe izda. a dcha., José Luis del Moral (Gaceta Dental); Montserrat Conill (AHIADEC); Gema Bonache (Gaceta Dental); Carolina Barrero (Colegio Oficial de Higienistas de Galicia); Rosa Tarragó (HIDES Aragón); Eva Hernández (higienista en Andalucía) y Leonor Martín- Pero (Colegio Oficial de Higienistas de Madrid).
La asistencia odontológica pública en España carece de una estructura organizada y de unos objetivos comunes, a lo que se suman las desigualdades existentes entre las diferentes comunidades autónomas tanto en la organización como en la prestación de dichas actuaciones públicas referentes a la salud bucodental y, en este caso concreto, a la figura del higienista bucodental. Así lo constataron las profesionales reunidas por Gaceta Dental en un desayuno de trabajo en el que se analizaron las posibles líneas de mejora de una profesión cada vez más imprescindible dentro de las consultas dentales. Para debatir de todo ello, asistieron al encuentro Leonor Martín-Pero, del Colegio Oficial de Higienistas Dentales de Madrid; Rosa Tarragó, presidenta de HIDES Aragón; Montserrat Conill, presidenta de la Asociación de Higienistas y Auxiliares Dentales de Cataluña (AHIADEC); Carolina Barrero, vicepresidenta del Colegio Oficial de Higienistas de Galicia y Eva Hernández, higienista en Andalucía.
El encuentro dio comienzo plasmando una realidad en la que se encuentran en la actualidad las Unidades de Salud Bucodentales (USB) del Sistema Nacional de Salud respecto a la cualificación profesional de su personal, y es que no todas las comunidades cuentan con la figura del higienista dental. Un profesional cuyo papel en la educación sanitaria y en la promoción y prevención de la salud oral «es esencial», en opinión de todos los presentes, siendo deseable que el equipo dentista-higienista esté presente en todas las unidades. Actualmente, las comunidades que disponen de higienista en todas las Unidades de Salud Bucodental son la Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla-La Mancha, La Rioja, Ceuta y Melilla.
Rosa Tarrago Gil «La profesión de Higienista dental tiene un gran alcance a nivel sanitario y, bien implantada, ahorraría mucho dinero.
Abrió el turno de intervenciones la presidenta de HIDES Aragón y miembro del Comité Científico de Gaceta Dental, Rosa Tarragó, quien quiso referirse concretamente el modelo de Valencia como ejemplo a seguir para la profesión de higienista en la sanidad pública. Para Tarragó, «la propuesta de mejora principal es la creación de la categoría de higienista donde no exista y dotar de esta figura a todas las unidades, al tratarse de un personal con la cualificación pertinente, con más importancia todavía, al ser una profesión marcadamente comunitaria. Lo ideal sería tener por cada dentista dos higienistas como el modelo de la Comunidad Valenciana, que cuenta con 60 dentistas y 80 higienistas». Con respecto a la situación en Aragón, cuyo modelo público es mixto, Tarragó se mostró optimista al asegurar que «hace exactamente seis años había 24 plazas de dentista por 16 higienistas y gracias al esfuerzo de estos últimos, que trabajaban dentro del servicio público, CC.OO e HIDES Aragón se consiguieron cinco plazas más. Estamos unidos, formamos un equipo con los dentistas, ya que son los primeros que quieren contar con higienistas bucodentales en sus unidades. De momento, en Aragón solo hay una unidad que tiene un dentista por dos higienistas, que es Calatayud, y que debería ser el modelo a seguir. El servicio aragonés de salud durante este año va a ir consolidando y creando todas las plazas pendientes. En el mes de abril ya ha consolidado una de ellas: Jaca-Sabiñánigo. Estaría muy bien que el resto de comunidades siguieran su ejemplo. Como higienistas debemos transmitir la importancia de nuestra categoría, como profesionales imprescindibles en la salud pública oral. Hay que dar calidad asistencial y ésta tiene que ser igual para todos».
Carolina Barrero «El higienista dental no tiene la cultura de seguir formándose y la formación es fundamental»
Por su parte, la vicepresidenta del Colegio Oficial de Higienistas de Galicia, Carolina Barrero, aseguró que en su provincia «tenemos muchos higienistas trabajando en el Servicio Gallego de Salud (SERGAS), pero no los suficientes. Lo ideal sería dos por un dentista, pero no se cumple y existen unidades bucodentales sin higienistas y que están atendidas por auxiliares. Los odontólogos también solicitan dicho ratio y a nosotros, como colectivo, no nos importa que haya un auxiliar, pero auxiliando, no realizando funciones propias de los higienistas».
En el caso de Madrid, su representante en el encuentro, Leonor Martín-Pero, afirmó que «actualmente existen 83 unidades de salud bucodental y, si bien no estamos ni siquiera en un higienista por dentista, ésta es una de las líneas de trabajo que tiene la gerencia de Atención Primaria respecto a las Unidades de Salud Bucodental. Hemos crecido mucho porque en el año 2016 eran 81 unidades y contábamos con 135 odontólogos y 90 higienistas y en 2017 ha subido a 83 unidades, 146 odontólogos y 124 higienistas. Sigue habiendo todavía unidades en las que es a la inversa, tres dentistas por un higienista, pero se ha avanzado mucho, ya que comparándolo con años atrás nuestra representación era prácticamente anecdótica. No tenemos mal mapa, pero evidentemente todo es mejorable y lo deseable sería como en Valencia, dos a uno».
Los asistentes al desayuno reivindicaron la importante actividad preventiva que lleva a cabo la figura del higienista dental.
Otra de las reivindicaciones a las que se refirió Martín-Pero con respecto a la implantación hace apenas un año del Programa de Atención Dental Infantil (PADI) en Madrid, que aumentaba la prestación de carteras de servicios y elevaba la edad de los 6 a los 16 años (antes era hasta los 14), es que se empezara a los 3 años porque sí que hay algún tipo de actividad que nos corresponde al perfil del higienista dental, que es realizar esta educación a nivel de otras instituciones, centros educativos, guarderías e incluso con Ayuntamientos con los que se colabora. Le daría mayor capacidad de realizar educación para la salud a nivel externo. No creo que la Atención Primaria se tenga que quedar solo en la institución. La Odontología comunitaria, como su nombre indica, es de la comunidad, por lo que si tienes la capacidad de poder salir fuera de tu cubículo como Unidad de Salud Bucodental, evidentemente estás realizando una Odontología preventiva de muchísima mejor calidad. Si son tres personas en una unidad y dos de ellas pueden llevar a cabo esa combinación, abarcaremos muchísimo más y daremos una atención de mayor calidad».
A este respecto, Tarragó también añadió que «sería muy interesante la ampliación dentro de la cartera de servicios de pacientes de 2 a 6 años, población en la cual se podría hacer educación y promoción de la salud oral con el objetivo de prevenir enfermedades orales y alcanzar uno de los objetivos de la alianza por la caries. Incluso añadir higienistas en Pediatría como en Estados Unidos aplicando el protocolo Cambra».
Eva Hernández Hurtado «Somos los higienistas dentales los que estamos preparados para hacer prevención»
Eva Hernández Hurtado, higienista en Andalucía, lamentó la situación de su comunidad en la que no existe la figura del higienista. «La verdad es que no ponen facilidades. Hay muchas Unidades de Salud Bucodental pero no hay ningún higienista, no existe en el sistema público de salud, es una figura que habría que crear. También en nuestro caso los odontólogos querrían contar con este perfil profesional porque, por el momento, nuestro trabajo lo desempeñan los enfermeros y auxiliares. Somos una de las comunidades más grandes de España, pero realmente no hay un grupo de higienistas que luchemos unidos».
En lo que respecta a Cataluña y tal y como lo definió la presidenta de la Asociación de Higienistas y Auxiliares Dentales de Cataluña (AHIADEC), Montserrat Conill, «vamos de la mano de Andalucía, ya que nosotros llevamos más de diez años de peregrinaje con reuniones y múltiples conversaciones con el departamento de salud, con el Instituto Catalán de la Salud, para que se creen las plazas de higienista dental en la Sanidad pública. Es un tema en el que interviene mucho la política y, en muchos asuntos, no hay voluntad política porque no les reporta beneficios».
A la hora de analizar las circunstancias que pueden facilitar la implantación del higienista en todo el ámbito nacional, para Rosa Tarragó «es fundamental que exista un grupo de odontólogos que crean en la figura del higienista y un coordinador que apueste por los higienistas con programas preventivos y de promoción de la salud oral».
A este respecto, Martín-Pero quiso destacar que en Madrid «hemos tenido mucha suerte con el Dr. José Enrique Villares –director asistencial médico del Servicio Madrileño de Salud– que ha apostado muchísimo por la salud bucodental y por la figura del higienista dental, con lo que todo el crecimiento experimentado ha sido gracias a su labor».
Para Montserrat Conill «los argumentos son comunes, y es que todo el mundo tiene derecho a tener una prevención a partir de la Sanidad pública. La prevención la lleva a cabo el higienista dental, por lo que los odontólogos podrían ahorrarse mucho tiempo y dine- ro. Pero hoy en día lo que prima en todo el ámbito nacional e internacional es el dinero. Los beneficios de la prevención están comprobadísimos y no quieren verlo. En definitiva, un odontólogo si cree en la figura del higienista dental lo potenciará y moverá cielo y tierra, pero una gerencia siempre va a buscar resultados».
Desde el Colegio de Higienistas de Madrid el mensaje es claro, tal y como aseguró Leonor Martín, «si no apostamos por una prevención de salud bucodental, no conseguiremos el objetivo de calidad de vida de la población, que es uno de los asuntos con el que los políticos intentan captar a sus votantes: bienestar, salud, etc.».
En este sentido, Eva Hernández quiso incidir en que «somos los higienistas los que estamos preparados para hacer una prevención y educación adecuadas que reportará en que, a largo plazo, la salud bucodental sea buena. Y la inversión que tendrían que realizar ahora, económicamente les repercutiría favorablemente».
En este punto, Leonor Martín-Pero recalcó que «el problema es que no hay voluntad política de establecer una línea de actuación a largo plazo en lo que se refiere a salud. Es necesario que todos vayan en la misma dirección como ocurre en los países nórdicos, donde, gracias a la educación sanitaria, los índices de caries son mucho más bajos».
A la hora de referirse a las diferentes competencias o formación específica del higienista dental que desempeña su trabajo en la Sanidad Pública con respecto a la práctica privada, para Leonor Martín, «igual que en Odontología tienen una supraespecialización por campos, en Higiene empieza a pasar un poco lo mismo, la persona que trabaja en la Salud pública tiene que tener una ‘súper especialización’ en preventiva. Igual que la persona que está más preparada en Periodoncia trabaja en este campo de manera exclusiva, el que trabaje en Salud pública tiene que poseer un perfil en Odontología preventiva, creer en la prevención. Sé que a veces esto se convierte en un acto de fe, ya que no se ven los efectos de manera inmediata y los resultados se producen más a largo plazo. Pero tiene que existir una formación específica que hay que ir renovando, porque la tecnología y las evidencias científicas cambian de manera diaria, con lo que la formación continuada es un pilar fundamental dentro de esa ‘súper especialización’».
Montserrat Conill «Lo ideal sería que el higienista estuviese en las facultades de Odontología al lado de los odontólogos.
En este sentido, Montserrat Conill puntualizó que «la formación continuada es imprescindible dentro y fuera de la Sanidad pública». Del mismo modo, Rosa Tarragó añadió que «existe una gran disparidad en los programas de salud oral en España. En total, hay unos 2.500 higienistas trabajando en atención primaria y en clínicas dentales habilitadas en las comunidades autónomas de modelo mixto que tendrían que estar formadas en los últimos protocolos preventivos unificando criterios para no crear disparidad. Además, sería fundamental que se adaptaran los planes de estudio actuales a las necesidades reales del higienista dentro de las Unidades de Salud Bucodental con más hincapié en Salud pública Oral y Epidemiología». Por su parte, para Carolina Barrero, «la formación es fundamental. No nos podemos quedar con el título de FP, hay que seguir formándose y creciendo profesionalmente para poder ofrecer un buen servicio, al igual que el odontólogo. El problema es que el higienista no tiene esa cultura de seguir formándose».
En este punto del debate, Rosa Tarragó aseguró que también «sería importante unificar los criterios de actuación para que tanto los higienistas públicos como privados pudieran llevar a cabo una misma línea de actuación y reducir así las desigualdades en calidad asistencial de los pacientes. Para ello, habría que reorganizar todo el sistema, realizar estrategias más dirigidas a la población con pocos recursos y a los pacientes especiales, que son las que más patología bucodental tienen con índices muy elevados de caries dental». Y es que, tal y como añadió Leonor Martín-Pero, «hay que ampliar el abanico y trabajar mucho más a nivel comunitario. Un equipo de higienistas dentales dedicados solo a realizar prevención comunitaria en residencias de ancianos, centros de día…, todas esas instituciones públicas que requerirían de esa educación en salud bucodental. Con ese equipo de higienistas formados de forma específica en prevención lograríamos rebajar el 10% del gasto mundial sanitario, porcentaje que procede de la Odontología. En definitiva, establecer líneas de trabajo multidisciplinares a nivel de Atención Primaria y Hospitalario».
Una vez planteada la problemática existente en la profesión, para Tarragó «habría que replantearse las competencias y ampliarlas hacia una Sanidad más global y hacia la prevención. Con la figura del higienista dental bien implementada en España ahorraríamos dinero y lograríamos índices de salud muchísimo mejores. Es una profesión en ebullición, con un gran alcance a nivel sanitario».
Para finalizar, también Leonor Martín quiso insistir en que «la prevención es la profesión del futuro y es necesario solicitar a las instituciones públicas que vuelquen sus esfuerzos en ella. El que se potencie la presencia y la actividad preventiva del higienista den- tal mejorará la calidad de vida de la población a nivel de salud pública de manera exponencial».
La situación del higienista dental en el resto de la Unión Europea se caracteriza por «una disparidad tremenda» en palabras de Leonor Martín, quien aseguró que «en nuestra profesión no existe una equiparación a nivel europeo de titulaciones en todos los países de la Unión Europea con respecto a la figura del higienista». Para Rosa Tarragó, estos profesionales «están formados tanto en el terreno técnico asistencial como en el campo epidemiológico y de la pedagogía, siendo el personal auxiliar de mayor utilidad en el equipo de salud odontológica. Para ello es imprescindible una óptima cualificación profesional de los higienistas bucodentales, cuya calidad se vería incrementada si su formación pasara a ser Grado universitario, tal y como sucede en otros países europeos como, por ejemplo, Reino Unido, Suecia, Finlandia, Italia, Portugal y Lituania». De la misma opinión se mostró Montserrat Conill, al asegurar que «el 90% de los problemas que tenemos desaparecerán cuando dejemos de ser una FP. Con una titulación universitaria lograremos otra dignidad de la profesión y nos equipararemos al resto de Europa», concluyó.
Las participantes en el desayuno de trabajo, organizado por Gaceta Dental, desgranaron algunas reivindicaciones y propuestas para la mejora del colectivo profesional. Entre ellas:
– Higienistas dentales en todas las Unidades de Salud Bucodental de España.
– Higienistas dentales en Pediatría como en Estados Unidos.
– Dos higienistas por unidad como en Valencia y Calatayud.
– Higienistas en residencias de ancianos y discapacidad.
– Higienistas en Atención Especializada (Hospitales): Cirugía Maxilofacial, UCIS y Unidades de Cardiología y Oncología.
– Solicitar a la Administración que defina con absoluta claridad las competencias del higienista dentro del equipo de salud bucodental, sin estar sujetas a la variabilidad de criterios que pue- da tener el responsable de la unidad.
– La total implicación del higienista dental en todos los programas de salud bucodental aumentando así la calidad asistencial del paciente.
Gabinete del Servicio de Cirugía Maxilofacial de la Sanidad Pública Cántabra.
En cuanto a las demandas por parte del colectivo de higienistas en los servicios de atención especializada u hospitalarios, éstas se refieren a patologías crónicas donde el papel de la higiene dental tiene una importancia determinante. Como consecuencia y, según Rosa Tarragó, «se extenderá su ámbito de actuación preventiva y educativa previendo las complicaciones orales de pacientes diabéticos, pacientes con enfermedades cardiovasculares de alto riesgo, pacientes con necesidades especiales… Asimismo, el equipo odontológico estará más relacionado con el resto de agentes sanitarios como pediatras, enfermeras, terapeutas ocupacionales…, apostando por un enfoque colaborativo y basado en el trabajo en equipo».
Otra propuesta de mejora sería la inclusión de higienistas dentales en las unidades de Cirugía Maxilofacial. Solo comunidades como Valencia y Cantabria tienen la categoría creada dentro de la unidad de Cirugía Hospitalaria. De su experiencia en el Servicio Cántabro de Salud nos habló, la presidenta de la Federación Española de Higienistas Bucodentales (HIDES) y de su de- legación en Cantabria, Mercedes Alberdi (quien no pudo acudir al desayuno de trabajo por motivos de agenda), relatando cómo surgió la «oportunidad de abrir una unidad de plan de choque motivada por la lista de espera en el Servicio Maxilofacial de mi comunidad, por lo que se establecieron dos gabinetes con un cirujano maxilofacial, un odontólogo y dos higienistas dentales, entre los que me encontraba. Como profesionales de salud oral -prosigue Alberdi- llevamos tiempo solicitando nuestra figura dentro de los Servicios de Cirugía Maxilofacial en las comunidades donde no exista. Hay que motivar al paciente para los cuidados orales pre y postoperatorios, además de proporcionarles instrucciones para el mantenimiento posterior. Y no solamente en este servicio, debemos estar presentes en hospitales, Atención Primaria, Ayuntamientos…, en definitiva, en todos los escenarios relacionados con la salud. No olvidemos que la boca es la vía principal de entrada de lo bueno y de lo malo», finaliza Mercedes Alberdi.
Los invitados, uno a uno
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